Iκαρος (Icaro)
Iκαρος (Icaro)
Supongo que en
algún momento de nuestras vidas pasamos por la siguiente situación…
“Generar
expectativas”, si, para mi es una especie de pensamiento positivo que se
refuerza con cada acción que realizamos y hasta cierto punto, con cada reacción
a esa misma acción. Básicamente es leer entre líneas las conductas de las
personas para conocer si se esta generando satisfactoriamente eso que deseamos.
¿Y por qué
generar expectativas?, es simple, al
generar una expectativa idealizas un objetivo en particular, lo que tiene como
consecuencia directa pre satisfacer una realización persona, esto aplica en
todos los ámbitos conocidos, pensar en suceso que no a pasado e imaginar como
sería el acontecimiento.
También existe
una contraparte a la generación de expectativas y eso es algo que se aprende a
pulso, el sentimiento de insatisfacción y fracaso básicamente se apoderan de
uno, olvidando que finalmente muchas de esas expectativas generalmente no
dependen de si mismo, sino de alguien más.
Recientemente he leído
sobre “dejar fluir”, a lo que interpreto el hecho de que las cosas pasen como
tengan que pasar, supongo que básicamente es así como la vida misma es, sin
embargo considero la interferencia de voluntad misma, el querer hacer, el poder
hacer y el deber hacer como factor para que las cosas fluyan.
Una persona que
bloquea un pensamiento seguramente es por autoprotección, también el bloquear
un recuerdo y por consiguiente un sentimiento, he comprendido que es la manera
de auto-supervivencia ante un mundo que conoce, su mundo persona, en donde
desde el núcleo mismo de su vida se protege para seguir adelante.
Ahora bien, ¿qué pasaría
sí las tres fuerzas se encuentren unas con otras?, por un lado tenemos a la
expectativa que pre-generar un suceso, también esta el dejar fluir llevando la
voluntad y por ultimo esta el instinto de protección. Siendo objetivo ninguna
de ellas es destructiva, la expectativa genera sueños, la voluntad genera actos
y el instinto de protección genera seguridad personal.
Finalmente pasará
lo que tenga que pasar, y tener siempre presente que “del suelo no se pasa”,
ahora bien… Me gustaría preguntarle a Icaro: ¿Valió la pena volar tan alto para
caer al mar y morir?, supongo que era parte de saber lo que podría pasar
advertido por su padre, pero aun así lo hizo, quizá el momento más grandioso de
su vida.


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