Vínculos
Vínculos
He de iniciar escribiendo estas líneas mencionando sobre mi libro favorito,
es de esos libros que cada vez que los lees tienen una respuesta al acontecimiento
por el que he recurrido a el. En sus paginas habla sobre la vida misma y es
narrado por un personaje que no necesariamente es el principal, también habla
sobre los tipos de personas más comunes y lo que les motiva a realizar sus
acciones, de igual manera es un libro que toca los sentimientos mas simples y
puros que tiene el ser humano, finalmente relata la llegada y la partida, todo
desde el punto de vista de un niño. El autor Antoine Sant-Exupéry, el libro… “El
principito”.
Si bien como en el post anterior he tocado el tema de las señales que nos
da la vida y en varios post he escrito sobre sentimientos, en esta ocasión
tomaré de referencia quizá quien le da mayor peso a la historia… ¡El zorro!, quien
aparece en el capitulo XXI.
La primera aparición es debajo
del manzano en donde se menciona la palabra “domesticar” definiéndolo de la
siguiente manera: “Pero si tú me
domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí
único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo... “ Viniendo de un animal salvaje esto se entiende como
crear codependencia (llevándolo al extremo).
Después
el zorro menciona el comportamiento que tendrá al ser domesticado: “Si tú me domesticas, mi vida estará llena
de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros
pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la
madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de
trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los
campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los
cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que
es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el
trigo.” Sí bien esto se basa en el efecto de relacionar objeto con sujeto
se crean “vínculos” emocionales.
“Solo se conocen las cosas que se domestican” – dijo el zorro, más que domesticar es el trato
entre sujetos, conocer poco a poco, atributos y defectos, valentía y miedos, la
ambivalencia del ser mismo visto desde otro ser.
“Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te
sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con
el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos.
Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca... “ Mantener distancia prudente y poco a poco, cada día
un poco más entrar no solo en palabra sino en esencia para que se abra un canal
de comunicación y que la confianza sea quien dirija las palabras entre los
sujetos.
“Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la
misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo
empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las
cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad.
Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón...” Esto no es nada más que la emoción del encuentro
recurrente con el “objeto de deseo”, por un lado se deja la inexistente
sorpresa ya que algo inicia a ser cíclico, por otro lado esta la preparación de
ese momento por medio de “rituales”.
El
zorro explica lo que es un rito a partir de la siguiente línea: “Es lo que hace
que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra.” De
tal manera, el rito es aquello que hacemos con gusto y a conciencia.
Desafortunadamente
cada cosa que tiene un inicio tiene un final, así como hubo un encuentro entre
un principito con un zorro, también hay una separación entre ellos.
“De esta manera el principito domesticó al zorro. Y
cuando se fue acercando el día de la partida: —¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no
quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
—Ciertamente —dijo el zorro.
—¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.
—¡Seguro!
—No ganas
nada.
—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del
trigo.”
A pesar
de ser consiente de que al ser domesticado y con ello crear vínculos emocionales
el zorro acepta el hecho de afrentar la partida de un ser querido.
El
zorro le pidió al principito que antes de partir visitara a las rosas, esto
para enfrentar a las rosas con las cuales no ha creado vínculos a pesar de ser
hermosas.
“—No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie
las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era
antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi
amigo y ahora es único en el mundo.”
El principito
acepta el hecho de que ahora su amigo es de él, con el que paso tiempo, compartió
momentos y con ello creo vínculos que lo hacen especia, diferente y único en el
mundo. Después el principito reconoció el tiempo que había pasado con su rosa y
el porque era especial su rosa.
En la
despedida entre el principito y el zorro esta la esencia del zorro compartido
en la siguiente frase: “On ne voit bien
qu'avec le cœur ; l'essentiel est
invisible pour les yeux.”, quizá el mejor secreto directo del cuento
con un trasfondo inmenso. Parece simple pero a la vez es más complicado de lo
que parece. “Solo con el corazón se puede
ver, lo esencial es invisible a los ojos.”
Finalmente
el zorro le dice al principito quizá aquello que en toda relación dejamos de
lado: “Eres responsable para siempre de
lo que has domesticado.” Ser responsable de la creación de vínculos con toda
clase der ser viviente.



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