domingo, marzo 20, 2016

Cretta


Cretta


Esta noche hice lo que no había hecho en mucho tiempo, algo que ni siquiera hice en mi estancia en Guadalajara mientras cursaba la maestría, recordé ese refrán que dice: “si quieres resultados diferentes has cosas diferentes”, entonces me fui a un bar del centro de la ciudad, elegí uno que estaba vacío cuando llegue, aquel que tenia música tranquila y con aspecto roquero, a sabiendas de que ningún “niño bien” llegaría a ese lugar, mi intención era simplemente sentarme en una mesa y conocer de lejos a personas nuevas y sus vidas por como vestían, por como se desenvolvían y lo que pedían, supongo que quería no escribir sobre mi.

Así una pareja llego y se sentó detrás de mi, sabia que se vería muy obvio si me cambiaba de asiento, incluso bajo el pretexto de ir al baño o a la barra a pedir otra cosa de tomar, entonces una persona mayor entra al bar para dirigirse directamente a la caja en donde se encontraba el dueño, al pasar a un lado de mi me dio las buenas noches y le respondí su amable gesto de la misma manera, salió de ahí con un par de botes de basura, en ese momento pensaba que tenia mi tema de esta noche, “el como una persona mayor gana un poco de dinero” y tenia en mente seguirlo en su recorrido en los bares cercanos para saber que era lo que hacia por las noches, pero regreso con los botes de basura vacíos y los cambio por un garrafón de agua igual vacío, nuevamente entro al bar con un garrafón sobre sus hombros y lo dejo a un costado de la barra.

La persona de la barra le sirvió un caballito de tequila y se giro para quedarse viendo en dirección mía, no sabia si me veía a mi o a la pareja que estaba detrás de mi, dio unos pasos y quedo frente a la mesa donde estaba sentado, la música no estaba fuerte y claramente podía escuchar sus palabras cuando me pregunto si se podía sentar conmigo , a lo que le he respondido que si, lo primero que me dijo inmediatamente después de sentarse era el ¿por qué estaba solo?, ¿a que hora llegaría la novia al lugar?, a lo que le respondí que no esperaba a nadie, no novia, no amigos, estaba solo en un lugar nuevo. Se me quedo observando por unos segundos en lo que le daba un trago a mi bebida, de la nada simplemente dijo algo como: “usted es una persona muy buena, amable y muy lista, lo puedo ver por su mirada, y además de que se ve joven su mirada no es de una persona joven, es una mirada de alguien que ha vivido muchas cosas, una mirada que recuerda y puede ver más allá de lo que la gente común lo hace”. En ese momento me sentía helado, un escalofrió recorrió mis brazos y con ello había obtenido toda mi atención.

Saco una cajetilla de cigarrillos, los “tabaqueo” con una destreza de muchos años, abrió el empaque de una manera tan delicada que pareciera estuviera desnudando a una mujer con sus manos, tomo un cigarrillo y me ofreció uno, a lo cual acepte. Prendió mi cigarrillo y después se prendió su cigarrillo pero con una bocanada de humo profunda, como pocas veces había visto a alguien hacerlo, sin dudarlo y sin miedo. La noche siguió entre su sabiduría acumulada por años la cual me compartió amablemente, de los temas que más me llamaron la atención era acerca del los sentimientos, las relaciones y el amor desde diferentes puntos de vista, el amor que a pesar de los años le tenia a sus padres que ya habían fallecido, el amor que le tenia a sus hermanos que estaban lejos, el amor hacia un hijo que no veía desde hace 27 años y sus amores con mujeres, una frase que se me quedo de él era algo como: “esta cabrón saber lo que las viejas quieren, pero hay que ser un cabrón para ser lo que ellas necesitan, aunque esta de la chingada que se den cuenta ellas mismas de lo que uno es lo que ellas necesitan en su vida” ya me hablo sobre que las mujeres tenían a alguien que les satisfacía sexualmente, alguien que les satisfacía emocionalmente, alguien que les satisfacía intelectualmente y alguien que les satisfacía espiritualmente, él de alguna manera me dijo que veía esas cualidades en mi, por como hablaba (“aunque tuviera voz de puto” según un comentario), le observaba y perdía mi mirada en un punto fijo sin razón.

Me decía que no me esforzara en encontrar, que las personas que se van conociendo en la vida llegan sin que uno quiera y en algún momento algunas de esas personas notarían esas cosas en mi pero habrá una que pierda el miedo a la vida para valorar todo eso y más cosas que ella generaría en mi, y no tenia nada que ver con lo de afuera, que era una escancia dentro de esa persona que al igual saldría de sus ojos y yo notaria hasta con una foto.

El lugar seguía llenándose poco a poco sin darme cuenta, a cada persona que entraba desde su lugar le daba las buenas noches y algunas otras iban a saludarle, ahí entendí que yo no iba a buscar a alguien para escribir esta noche, comprendí que ahí tenia que ser encontrado por una persona que me leyera, para que a través de él me entendiera un poco más y lo que hay alrededor mío, una persona que con solo un ojo funcional (y el otro con catarata) no me hiciera sentir solo, que existen personas con esa capacidad de leer a los demás, y sobretodo que te dicen aquello que tenias que recordar.


Todas las personas que llegaban a saludarle le decían Geppetto, si, el papá de Pinocchio y a sus 67 años seguía viviendo disfrutando la vida a su manera, conociendo personas nuevas.

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