Cretta
Cretta
Esta noche hice
lo que no había hecho en mucho tiempo, algo que ni siquiera hice en mi estancia
en Guadalajara mientras cursaba la maestría, recordé ese refrán que dice: “si
quieres resultados diferentes has cosas diferentes”, entonces me fui a un bar
del centro de la ciudad, elegí uno que estaba vacío cuando llegue, aquel que
tenia música tranquila y con aspecto roquero, a sabiendas de que ningún “niño
bien” llegaría a ese lugar, mi intención era simplemente sentarme en una mesa y
conocer de lejos a personas nuevas y sus vidas por como vestían, por como se desenvolvían
y lo que pedían, supongo que quería no escribir sobre mi.
Así una pareja
llego y se sentó detrás de mi, sabia que se vería muy obvio si me cambiaba de
asiento, incluso bajo el pretexto de ir al baño o a la barra a pedir otra cosa
de tomar, entonces una persona mayor entra al bar para dirigirse directamente a
la caja en donde se encontraba el dueño, al pasar a un lado de mi me dio las
buenas noches y le respondí su amable gesto de la misma manera, salió de ahí con
un par de botes de basura, en ese momento pensaba que tenia mi tema de esta
noche, “el como una persona mayor gana un poco de dinero” y tenia en mente
seguirlo en su recorrido en los bares cercanos para saber que era lo que hacia
por las noches, pero regreso con los botes de basura vacíos y los cambio por un
garrafón de agua igual vacío, nuevamente entro al bar con un garrafón sobre sus
hombros y lo dejo a un costado de la barra.
La persona de la
barra le sirvió un caballito de tequila y se giro para quedarse viendo en dirección
mía, no sabia si me veía a mi o a la pareja que estaba detrás de mi, dio unos
pasos y quedo frente a la mesa donde estaba sentado, la música no estaba fuerte
y claramente podía escuchar sus palabras cuando me pregunto si se podía sentar
conmigo , a lo que le he respondido que si, lo primero que me dijo inmediatamente
después de sentarse era el ¿por qué estaba solo?, ¿a que hora llegaría la novia
al lugar?, a lo que le respondí que no esperaba a nadie, no novia, no amigos,
estaba solo en un lugar nuevo. Se me quedo observando por unos segundos en lo
que le daba un trago a mi bebida, de la nada simplemente dijo algo como: “usted
es una persona muy buena, amable y muy lista, lo puedo ver por su mirada, y además
de que se ve joven su mirada no es de una persona joven, es una mirada de
alguien que ha vivido muchas cosas, una mirada que recuerda y puede ver más
allá de lo que la gente común lo hace”. En ese momento me sentía helado, un escalofrió
recorrió mis brazos y con ello había obtenido toda mi atención.
Saco una
cajetilla de cigarrillos, los “tabaqueo” con una destreza de muchos años, abrió
el empaque de una manera tan delicada que pareciera estuviera desnudando a una
mujer con sus manos, tomo un cigarrillo y me ofreció uno, a lo cual acepte. Prendió
mi cigarrillo y después se prendió su cigarrillo pero con una bocanada de humo
profunda, como pocas veces había visto a alguien hacerlo, sin dudarlo y sin
miedo. La noche siguió entre su sabiduría acumulada por años la cual me compartió
amablemente, de los temas que más me llamaron la atención era acerca del los
sentimientos, las relaciones y el amor desde diferentes puntos de vista, el
amor que a pesar de los años le tenia a sus padres que ya habían fallecido, el
amor que le tenia a sus hermanos que estaban lejos, el amor hacia un hijo que
no veía desde hace 27 años y sus amores con mujeres, una frase que se me quedo
de él era algo como: “esta cabrón saber lo que las viejas quieren, pero hay que
ser un cabrón para ser lo que ellas necesitan, aunque esta de la chingada que
se den cuenta ellas mismas de lo que uno es lo que ellas necesitan en su vida”
ya me hablo sobre que las mujeres tenían a alguien que les satisfacía sexualmente,
alguien que les satisfacía emocionalmente, alguien que les satisfacía intelectualmente
y alguien que les satisfacía espiritualmente, él de alguna manera me dijo que veía
esas cualidades en mi, por como hablaba (“aunque tuviera voz de puto” según un
comentario), le observaba y perdía mi mirada en un punto fijo sin razón.
Me decía que no
me esforzara en encontrar, que las personas que se van conociendo en la vida
llegan sin que uno quiera y en algún momento algunas de esas personas notarían esas
cosas en mi pero habrá una que pierda el miedo a la vida para valorar todo eso
y más cosas que ella generaría en mi, y no tenia nada que ver con lo de afuera,
que era una escancia dentro de esa persona que al igual saldría de sus ojos y
yo notaria hasta con una foto.
El lugar seguía llenándose
poco a poco sin darme cuenta, a cada persona que entraba desde su lugar le daba
las buenas noches y algunas otras iban a saludarle, ahí entendí que yo no iba a
buscar a alguien para escribir esta noche, comprendí que ahí tenia que ser
encontrado por una persona que me leyera, para que a través de él me entendiera
un poco más y lo que hay alrededor mío, una persona que con solo un ojo
funcional (y el otro con catarata) no me hiciera sentir solo, que existen
personas con esa capacidad de leer a los demás, y sobretodo que te dicen
aquello que tenias que recordar.
Todas las
personas que llegaban a saludarle le decían Geppetto, si, el papá de Pinocchio
y a sus 67 años seguía viviendo disfrutando la vida a su manera, conociendo
personas nuevas.


0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal