jueves, marzo 17, 2016

Autodestrucción / Generación



Autodestrucción / Generación


¿Por qué nos aferramos a lo que nos lastima?,  Definitivamente  más allá de una cuestión cultural, que es característico de una región en particular, hasta cierto punto ello es algo instintivo, de todas las maneras que pueda existir, emocional, social, familiar, y demás que pudiesen venir en la lista, es el instinto contrario a la supervivencia, la autodestrucción y es muy simple, es en otras palabras ser masoquista.

El masoquismo consiste en disfrutar el dolor, tanto como infringido  por alguien más y el que uno mismo se provoca. Generalmente esto viene de presentándose en las personas con mayor frecuencia al termino de una relación emocional, se es masoquista por el simple hecho de no dejar ir a esa persona, por extrañar esos momentos, ese sentimiento que se ha vivido a su lado, pero independientemente de las circunstancias por las cuales la relación ya no ha podido continuar, el guardar su memoria y revivir momentos es algo que lastima.

En algunos casos el no dejar ir a alguien genera un trastorno obsesivo, el cual causa más daño del que se puede apreciar, esto debido a que se invade de manera hostigante la vida de una persona y llevado al extremo no solo se lastima a si mismo sino se llega a lastimar a más de una persona, incluida la familia de uno mismo, pudiendo tener consecuencias en casos muy extremos desastrosas.

Cuando no se llega a dejar ir y uno ha sido lastimado, existe también otra cara de la moneda, radicando en el hecho de obtener una satisfacción personal (y obviamente efímera) al pretender que esa persona sienta lo mismo por lo que uno ha pasado, sin ir tan lejos, aquello se llama venganza, pero al concretarse la realidad es que que uno mismo se ha convertido en aquello que odia, en ese ser que le ha lastimado.

Entonces las dos caras de la moneda son originadas por el mismo hecho, la incapacidad de dejar ir, pero aun así, el ser aprensivo es una capacidad que se aprende poco a poco y entre más confortante es el sentimiento uno mismo se aferra más a la persona existiendo casos aislados en donde esa sensación es mutua y se pueden presentar lo que se conoce como una segunda oportunidad, el intentar retomar lo que una vez se dejo para iniciar sí bien no desde el inicio, será desde un punto en el que las cosas aún estaban bien.


Entonces todo puede pasar mientras el fin sea algo constructivo, es decir, cuando un sentimiento es conocido y encausado no necesariamente es malo, al contrario, se tiene la capacidad de crecer uno mismo como persona.

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