sábado, mayo 07, 2016

Post sin palabras / Matemática de la carne


Post sin palabras / Matemática de la carne


Nuevamente es estar en esa etapa en donde se esta en un lugar nuevo, personas totalmente desconocidas, haciendo algo que en teoría se quiere hacer pero tiene más tintes de obligación que el mismo hecho de respirar, la diferencia radica en dos cosas: ahora son 20 millones de personas desconocidas a diferencia de estas fechas hace un año, la otra es que soy un engaño, una ilusión dedicada a pensar en alguien que esta en línea recta desde donde estoy a 515 kilómetros, de la persona que más pienso desde hace mucho tiempo, la veo tanto dentro como fuera de mi, le siento en cada letra que le leo.

Cada vez que estoy así me pregunto: ¿qué me esta pasando? ¿por qué ella? Y la más difícil de las preguntas ¿eso es amor? ¡lo sé¡ son palabras con gran peso, y retumban dentro de mi con el simple hecho de pensarles, supongo que si tuviese que darle un nombre a ello, a ella como un calificativo seria platónica, aquello que más por resignación es por falta de señales lo que me hacen llegar a ese termino, aún así muchas cosas me hacen pensar (como tantas otras).

Entonces este es un post muy corto, porque hay veces que para un sentir no hay palabras que lo puedan describir, simplemente se siente, se vive…


Saludos por parte de este tapatío aguachile.

martes, mayo 03, 2016

Indiferencia ajena / This modern love



Indiferencia ajena / This modern love



Antes que nada una disculpa por no haber escrito antes, supongo que ha sido parte del proceso de adaptarme a una nueva ciudad y convivir con nuevas personas o ya conocidas pero por más tiempo (roomates), digo, es “lidiar” con personalidades, puntos de vista, objetivos, ideales y formas de ser totalmente distintas a las de uno, hasta cierto punto es también el hecho de que me han concedido la oportunidad de escribir y publicar cosas en otro blog, pero este es de Facebook, si gustan darse una vuelta por allá se llama “mi otro yo”, es uno pequeño, hasta la fecha no más de 100 seguidores (o likes) por esos rumbos.

Me han comentado que efectivamente parezco de provincia, por mi forma de ser, por como interactúo con desconocidos y detalles así, pero ¿saben?, no creo que sea tanto mi culpa al respecto, es más como si ellos se cerraran a otras personas literal a un lado de ellas viajando en el metro, o como se dice por ahí: “cada quien jala agua a su parcela” y ve por intereses propios.

Por ejemplo, el pequeño relato de hoy inicia en un vagón del metro, me encontraba parado recargándome en una de las puertas de acceso, para no romper el cliché, el metro venia lleno, a mi izquierda un par de estudiantes de medicina, una chica y un chico, a mi derecha una persona sentada, más a la derecha se encontraba un joven, no mayor a los 25 años, frente a mi un hombre que me daba la espalda y de ahí en más muchas pero muchas más personas, inclusive una que vendía cacahuates y no se podía mover de tan lleno que estaba el vagón. El chico medico venia platicando con la chica medico, hasta cierto punto parecían una pareja (en relación sentimental), ella recargada en la puerta justo a mi lado izquierdo y frente a ella estaba el chico, por su parte el chico le cubría los ojos y le decía que los mantuviera cerrados, ella le hacia caso y levantaba levemente su cabeza (se me olvidaba mencionar que el era más alto que ella), mientras el baja la suya y con el mismo movimiento del metro pareciera que se acercaban a punto de tocarse los labios… Supongo que me hubiese agradado tomar una foto de ello, pero vuelvo a lo mismo, soy nuevo en esta ciudad…

Volviendo al joven que estaba a una persona de distancia a mi izquierda, de repente comenzó a llorar, no de manera escandalosa o llamativa, pero si he podido percibir ese momento en que las lagrimas le salían de los ojos, en esos momento observaba a todos lados y nadie se percataba (o quería percatarse) de ello, al darme cuenta de lo anterior saque de mi mochila los pañuelos desechables e inmediatamente después de los ofrecí, supongo que el estaba mas sorprendido que yo al ver mi brazo estirado ofreciéndole los kleanex. Los tomo, saco uno y me los regreso dándome las gracias.

Ante esa situación me di cuenta de que las personas en esta ciudad son indiferentes y muy distantes ante los que están a su lado, tanto así que por un lado estaba siendo testigo del nacimiento de una emoción positiva mientras que por el otro lado era testigo del nacimiento de una emoción negativa, y con todo ello, cada una de las personas en el vagón del metro estaba en su pequeño mundo personal, como si fuese un estado tipo zombi para llegar a casa, comer algo y dormir con el objetivo de hacer el mismo recorrido al día siguiente…

Finalmente queda de nuevo demostrado que siempre tenemos opciones y entre ellas esta la más segura (no hacer nada), pero ¿cómo es posible que pidas un cambio si no se empieza con uno mismo?, en verdad no estoy molesto ni nada por el estilo, solo es eso, que a pesar de ser muchos en esta ciudad y se diga en cada esquina “los buenos somos más”, pues si, tienen razón, pero no solamente es ser bueno con uno mismo y las personas cercanas, también es ser buena persona con aquella que no conoces y viaja a tu lado o díganme algo ¿acaso esperan una catástrofe como la de septiembre e 1985 para ayudar a un desconocido? O peor cosa… ¿ahora la ayuda en caso de sismo o temblor será tomar una foto y mandar la ubicación al Facebook de protección civil, cruz roja y demás?.


Sólo ha sido una pregunta… Con el miedo y la incertidumbre de que sea una realidad.