La vuelta / The spin
La vuelta / The spin
Hace un rato
caminaba con dirección a la oficina, me considero de ese tipo de personas que
tienen la gran fortuna de contar con oficinas en varias partes del mundo, lo
suficientemente cómodas para tomar un café, fumar un cigarrillo y trabajar sin
un horario fijo… ¿se lee bien eso no?, la verdad es que simplemente vengo a Starbucks
para pensar en mis cosas, tomar un café y fumar, todo ello mientras escribo,
leo y demás cosas así… Pero el punto no es tanto demostrar esa psicopatología hipsteriana
que tengo, lo importante de esta mañana sucedió justamente en el camino, antes
de cruzar una avenida, del otro lado sobre el camellón estaba sentada una
persona, no cualquier tipo de persona, sino de esas personas que van en busca
de un sueño, con anhelos de mejorar sus condiciones de vida y en el camino
pasar por un infierno en vida, así, se trabaja de las personas a las que les
llaman migrantes.
Al pasar junto a
el tenia lista unas monedas para entregárselas, al estar a su lado le di los
buenos días y le extendí la mano para entregarle las monedas, a lo que me respondió
una sonrisa totalmente honesta acompañada de un “buen día” y “muchas gracias
padre”… ok, para ser honesto no entiendo el porque llamarme padre, seguí mi
camino pensando en algo tonto como “¿cuántos cigarrillos me quedarían y si me ajustarían?”,
pero al llegar al otro lado de la avenida y dejar atrás de mi a esa persona
todos los pensamientos se borraron para abrir paso a una idea, una pregunta… “¿le
gustará el café?”, giré detrás de mi para volverle a observar y el estaba
caminando entre los automóviles pidiendo una moneda, regrese a donde se
encontraba y le pregunté “¿quisieras un café?, voy camino a compra uno”, el
nuevamente me devolvió una sonrisa acompañada de “si claro, muchas gracias”. En
el corto camino de una cuadra hasta llegar al café me pregunto lo que menos esperaría
que una persona en su situación hiciera… “¿te gusta el futbol?” ¡osea!, ¿por qué
es esa relación directa a que el mexicano por el simple hecho de serlo le gusta
ese deporte?, simplemente en el momento me ha dado risa y le dije que era de
esos mexicanos raros a los que no les gusta el futbol, me comento que a el si
le gustaba el futbol y que de hecho en Honduras (venia de ahí), era muy bueno
jugando, pero se dirigía a Estados Unidos de Norteamerica y simplemente estaba
de paso consiguiendo unas cuantas monedas para seguir su camino.
Al llegar al café
le abrí la puerta para cederle el paso, pedí dos cafés iguales y le entregue el
primero que sirvieron, al entregar el segundo le pregunte si gustaba ponerle azúcar,
a lo que dijo que así estaba bien, agradeció y me tendió un buen apretón de
manos. A todo este encuentro me surgieron muchas preguntas ¿por qué?, ¿por qué salir de
donde estaba?, ¿por qué dejar atrás a su familia?, ¿por qué sufrir abusos e injusticias?,
¿y si nunca alcanza su objetivo?... y la lista sigue, dentro de mi se formaron
historias dentro de las historias,
algunas de su pasado, otras de su viaje y algunas otras de su futuro, pero mientras
todo eso llega, simplemente se le desea un buen viaje y que disfrute su camino,
en el viaje de la vida.
Entonces es ahí
en donde me di cuenta que tenia que irme, a un lugar con muchas personas, en
donde no conozca a más de 10 entre 5, 10, 15 o 20 millones habitantes, un lugar distinto, si bien no con el objetivo de conocer personas y socializar con ellas, lo que desearía
sería algo como “conocer historias, escribir de ellas y cerrar círculos personales",
entre ellos ahora seria huir, alejarme lo más lejos posible, no solo de ti,
sino de la comodidad de hogar, de las
mismas paredes, de lugares cotidianos y quizá
también de cada atardecer con luna que me recuerda a ella.


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